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viernes, 10 de diciembre de 2010

Alcolea; coraje sobre ruedas.



Por: Álvaro Álvarez Díaz
Foto: Internet

Todavía me resulta difícil asimilar y mucho menos comprender el porqué de la decisión de no permitir la presencia del estelar pedalista santiaguero Arnold Alcolea en el campeonato mundial de ciclismo de ruta que tuvo lugar en Mendrisio, Suiza en el mes de septiembre del año pasado, cuando se ganó ese derecho después de encabezar, durante los primeros seis meses del año, el ranking de América Tour.

Y como si eso fuera poco, en este 2010, repitió el triunfo en la vuelta a Cuba (ganó también la de 2009), terminó segundo en el Panamericano de ruta con sede en Aguascalientes, México; noveno en el Tour de San Luis, Argentina y ahora se ubicó séptimo en la clasificación general individual en la tercera versión del giro al estado mexicano de Chiapas, donde además dominó en la clasificación por puntos y en la montaña.

Según el reporte de mediados de año, Alcolea aparece en el tercer lugar del ranking América Tour, con acumulado de 176 puntos, superado por el colombiano Gregorio Ladino con 239 unidades y el español Oscar Sevilla que exhibe 186 puntos. Ahora el indómito se prepara para asistir a la vuelta ciclista a Costa Rica prevista del 17 al 29 de este mes.

Repasando mi archivo encontré una entrevista que le realizó el periodista Joel García al sobresaliente ciclista santiaguero, cuando se impuso por primera vez en la vuelta a Cuba. Su sencillez y modestia constituyen virtudes para admirar pero, el valor no tiene límites y lo demostró en la espectacular escalada al macizo montañoso de Topes de Collantes en la edición 35 del clásico cubano efectuado en Febrero de este año.

Una aparatosa caída antes de enfrentar el imponente reto le impidió salir delante, sin embargo no se amilanó y como buen gladiador que no se da por vencido fácilmente comenzó a vencer kilómetros, metros, centímetros; bajo una pertinaz llovizna, agregue a estos inconvenientes un ponche pero, ahí estuvo la oportuna solidaridad de su compañero de equipo, el holguinero Raúl Granjel que rápidamente le cedió su bicicleta para que el corajudo Alcolea llegara a la cima en segundo lugar y se ubicara de líder en la clasificación general individual, puesto que no perdió más hasta coronarse por segunda vez en el giro.

En su diálogo con Joel salieron a la luz algunas anécdotas interesantes que les propongo conocer, como por ejemplo: montó bicicleta por primera vez a los cuatro años, su abuelo Pablo lo llevaba al parque Fuerte en su natal Santiago de Cuba, para practicar. Recordó las palabras que le dijo a su mamá cuando le propuso vender la bicicleta china 26 para poder comprarle una pitusa. “Prefiero seguir en short”…

Así transcurrió aquellos inicios, sufrió caídas, se peló las rodillas en las competencias callejeras en las lomas de Versalles y empezó en la Escuela de Perfeccionamiento Atlético (ESPA) Provincial, bajo la atenta mirada del entrenador Agustín Arias, el culpable del sobrenombre con que todos lo conocen por acá, el Chiqui, el cual no le gustaba al principio, pero ya admite como el más cariñoso mote.

Cuenta Alcolea que participó en competencias pioneriles, juveniles y pasó mucho trabajo, porque su mamá haciendo un gran esfuerzo le compró una bicicleta de carrera, mejor que la china, pero muy vieja. Era la que más se rompía y se ponchaba. En los entrenamientos se quedaba botado y caminaba descalzo para preservar las zapatillas. A pesar de eso siguió insistiendo porque su meta estaba bien definida.

Me detengo en un testimonio que me resulta increíble; en la vuelta a Cuba de 2002 ganó la etapa Guantánamo-Santiago de Cuba, algo que hacía años no ocurría en un ciclista local, así se percató que podía lograr otros objetivos sobre todo a la hora de escalar montañas y… En los años sucesivos la dirección del equipo le mandó a parar varias veces en la etapa que subía a Topes de Collantes y terminaba en Villa Clara, a pesar de que sacaba buena ventaja en la loma. Aceptaba y estuvo conforme en hacerlo, aunque por dentro le dolía.

En el 2007; cuando llegó a tener cuatro minutos de diferencia con el pelotón, estuvo de acuerdo, “porque cuando uno se sacrifica por otros corredores y se reconoce es muy bonito”, sentenció.

No tengo dudas que Arnold Alcolea estará en la selección de los atletas más sobresalientes del Año en la provincia de Santiago de Cuba, méritos tiene de sobra, incluso me atrevería a asegurar que si no aparece entre los mejores de Cuba será una gran injusticia.

martes, 16 de febrero de 2010

Matos también cuenta su historia


Por: Álvaro Álvarez Díaz
Foto: Jorge Luis Lora Morán

Tal como les prometí, voy a dialogar con otra gloria deportiva de Contramaestre, mecánico-atleta que asistió a cuatro ediciones de la vuelta ciclística a Cuba en la década de los años 70 del siglo XX, Magdiel Matos Valdés, 52 años de edad, y se mantiene encima de una bicicleta, sencillamente porque no se ha podido desprender jamás de ella.

Disfruta, y en ocasiones se muestra nostálgico, ante el paso por este municipio, año tras año, de los cientos de pedalistas que integran la caravana de la vuelta a Cuba, con el incentivo que representa presenciar la disputa de la meta volante ubicada en la carretera central frente a “La Campana” uno de los centros comerciales emblemáticos del pueblo.

El encuentro con este humilde hombre es fácil de lograr, porque además tiene la encomienda cada año de explicar algunos de los secretos de la competencia, en el orden táctico sobre todo, incluso los análisis y pronósticos, después de conocer la nómina de participantes en la lid.

Periodista: Matos, mi propósito hoy es conocer acerca de tus inicios, de tu desempeño en un deporte tan exigente..

Magdiel Matos: Comencé en Santiago de Cuba, con los entrenadores Mario Solórzano y Norge Rodríguez, me vieron condiciones y llegué a formar parte de la matrícula en la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético (ESPA). En el año 1973 gané el campeonato provincial juvenil, fui el atleta más destacado de la competencia, estuve en tres ediciones de las Vueltas a Oriente, hasta 1975, un año después terminé en el octavo lugar en el campeonato nacional, ocupé el duodécimo puesto en el Gran Premio de “La Farola”, aunque pude concretar una escapada y logré llegar primero a Altos de Cotilla.

Periodista: Sin embargo, tengo entendido que en el año 1976 te incluyeron en el equipo Oriente para la Vuelta a Cuba como mecánico, ¿por qué?..

Matos: Era muy difícil hacer equipo, habían muchos ciclistas experimentados, entre ellos Ricardo Saro, el propio David Tamayo, y yo tenía conocimientos de mecánica, siempre me interesó eso, y deciden invitarme a la vuelta, pero en la versión de 1978 fue distinta la historia, me seleccionaron el novato más destacado del equipo Santiago de Cuba, después asistí al año siguiente y la última incursión fue en 1985 con el representativo de la provincia Granma.

Periodista: ¿Me imagino que tienes anécdotas para contar, porque aquellos fueron buenos tiempos para el ciclismo de ruta en Cuba?

Matos: Fui un corredor discreto, para mí el hecho de participar en un evento de ese tipo resultó impresionante, estar dentro de un pelotón de figuras consagradas en el mundo fue sensacional, junto con Aldo “El Búfalo” Arencibia, Carlos Cardet, Aavos Picus, Sergei Sujorochencov y otros que constituían la élite de este deporte en el universo.

“Había que vivir esos momentos, algunos trágicos como la caída de alguien, la rotura de la bicicleta, el inevitable ponche en un sprint, bueno….para que contar. No obstante me marcó siempre, el gesto de un compañero de equipo cuando su líder sufría un accidente, vi un atleta entregar la bicicleta a otro miembro del equipo cuando estaba en juego la mejor ubicación de su compañero.

Periodista: ¿Te dedicaste a enseñar cuando decidiste el retiro?

Matos: “Si trabajé en la academia municipal en Contramaestre, tuve la satisfacción de llevar al joven Ricardo Pérez Pérez a ganar un campeonato nacional de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), y otros alumnos nuestros estuvieron el competenciass escolares, provinciales y nacionales, pero las limitaciones con la adquisición de las bicicletas y sus aditamentos, han impedido consolidar los resultados”.

Periodista: ¿Qué te parece la actual vuelta a Cuba?

Matos: “Parece que los extranjeros vienen bien preparados, aunque falta trayecto por recorrer, el santiaguero Alcolea es un señor escalador y muy bueno en la contrarreloj, pero necesita mayor apoyo, mayor protección, será una vuelta espectacular, no se sabrá nada hasta que no lleguen al Capitolio, confío en que los cubanos rodarán bien y coincido con los especialistas: el que gane la etapa de Topes de Collantes es virtual campeón. Vamos a ver qué pasa”.

Periodista: Gracias Magdiel Matos Valdés, es evidente que usted también tiene su historia.

jueves, 11 de febrero de 2010

Vivió Contramaestre la Vuelta a Cuba



Por: Álvaro Álvarez Díaz
Fotos: Arnoldo Fernández Verdecia

No quedó nadie en casa, comentó un veterano aficionado al deporte, quien trajo al nieto para que también disfrutara del paso de los ciclistas que protagonizan la XXXV vuelta a cuba, un acontecimiento que es tradicional en este pueblo desde hace más de treinta años.

Masivo respaldo de los habitantes de Contramaestre que colmaron las aceras, de unos dos kilómetros de extensión, ubicadas en los laterales de la carretera central, principal arteria del poblado cabecera, para presenciar el singular espectáculo.

Los intrépidos pedalistas que largaron frente a la posta tres del antiguo cuartel Moncada, en la heroica Santiago de Cuba, asumieron el reto que representa la elevación Puerto Moya en el kilómetro 22, donde el cubano Raúl Granjel logró llegar primero, en tanto la meta intermedia ubicada en la ciudad de Palma Soriano (Km 45) representó victoria para el también criollo Rubén Companioni.


Por toda la carretera central se desplazó el compacto pelotón hasta que en el kilómetro 60 se desprenden cinco corredores, y en la entrada de Contramaestre el morocho John Nava logra zafarse y entra primero en la meta volante, seguido por los cubanos Agustín Martínez, Eloidis Griñán y Ángel Castillo.

Minutos antes del suceso, los integrantes de las peñas deportivas de este territorio, efectuaron un breve encuentro con algunos de los hijos de Contramaestre que asistieron al mayor certamen del ciclismo de ruta en Cuba, entre los que sobresalen David Tamayo Solá, en seis ocasiones, Magdiel Matos Valdés, tres veces como atleta y una en funciones de mecánico, mientras Edelevián Matamoros Calzada, en dos oportunidades.

Niños y jóvenes de aquí tuvieron el privilegio de intercambiar con atletas que en los años setenta del siglo XX, representaron a esta zona del oriente cubano en múltiples y exigentes competencias.

No hay duda que el trayecto es agotador, son 185 kilómetros, entre Santiago de Cuba y la bella y acogedora ciudad de Manzanillo, por cierto se conoció que en la meta volante de Bayamo, ubicada en el kilómetro 125, el venezolano Darwins Urrea se adelantó a su coequipero John Nava, y los cubanos José Miguel Rodríguez y Carlos Arias quienes entraron por ese orden.

Todo parece indicar que los venezolanos vinieron con intenciones de convertirse en protagonistas de la lid pues, la etapa fue ganada por el representante de esa hermana tierra, Wilmen Bravo, seguido del también morocho Miguel Ubeto y el ibérico Joaquín Sobrino.

Para este viernes está señalada la cuarta etapa del giro que comprende Bayamo-Holguín, 86 kilómetros, con metas intermedias en Cauto Cristo y Cacocúm.

David: yo corrí con Pipián Martínez


Por: Álvaro Álvarez Díaz
Foto: Jorge Luis Lora Morán

Está demostrado que en cualquier pueblo de este país, se puede encontrar una gloria deportiva, alguien que a pesar de muchos inconvenientes supo imponerse, demostrar su talento y ubicarse en un puesto de privilegio dentro del movimiento deportivo cubano.

Un ejemplo de lo anterior ocurre en Contramaestre, donde cuatro cincuentones se reúnen cerca de la carretera central para saludar a muchos conocidos que hoy integran, como personal de apoyo, jueces y comisarios, la caravana de la trigésimo quinta vuelta ciclística a Cuba que, en la jornada de este jueves cumple la tercera etapa del giro, con un trayecto de 185 kilómetros, entre Santiago de Cuba y Manzanillo.

Edelevián Matamoros Calzada, David Tamayo Solá, Magdiel Matos Valdés y Luis Lafargue Heredia son los protagonistas de esta historia, que aprovecho los momentos de gran efervescencia en espera de la llegada de los intrépidos pedalistas, para que nos cuenten su desempeño en la década de los años 70 del siglo XX, en el siempre atractivo deporte de las bielas y los pedales.

Amplio currículo exhibe David, oriundo del municipio granmense de Jiguaní, que se montó, por primera vez, en una bicicleta de carrera en el año 1965, a la edad de 13 años, bajo la égida del entrenador Adelfo Aguilera, y ese mismo año estuvo en el evento provincial oriental de tercera categoría. Ahí comenzó a querer el ciclismo…

David...”siempre me gustó montar bicicleta, las competencias callejeras las ganaba con facilidad, tuve la suerte de conocer a Adelfo que se encargó de enseñarme con seriedad la disciplina y técnica del deporte. Estuve en nueve vueltas a Oriente, gané en cinco ocasiones el ascenso a la Gran Piedra. En 1972 fui llamado a la preselección nacional con vista a los juegos Olímpicos de Munich”.

Periodista… Sin embargo, algunos aficionados de este pueblo me cuentan que lo mejor para usted ocurrió en las vueltas a Cuba...

David...”es lo más grande que le puede pasar a un ciclista de ruta, en la vuelta se sufre pero también se disfruta, aquí tuve la posibilidad de correr junto con el que considero el mejor ciclista de todos los tiempos en Cuba, Sergio “Pipián” Martínez, muy completo, subía bien, buen contrarrelojista y en el llano….por favor.

“Debuté en este tipo de certamen, en 1969, la sexta vuelta que ganó “Pipián”, fue aquí donde logré mi mejor resultado al ubicarme en la general individual en el décimo puesto, tuve la satisfacción de ganar la etapa Matanzas-Bauta y no tengo la certeza pero, estuve entre los primeros en varias metas intermedias”.

Periodista… En tu caso, ¿qué te gustaba más, el llano o la montaña?

David...” Oh, subir lomas, varias veces me escapé del pelotón para enfrentar la Farola, una de las elevaciones más impresionantes que hay en Cuba, y dos veces logré llegar primero, en una vuelta a Oriente en 1972 y en la décima vuelta a Cuba (1975). Además estuve en veinticinco eventos nacionales de primera categoría, siempre como refuerzo de los equipos orientales. En 1973 alcancé la plata en el 4 por 100 kilómetros, donde me acompañaron, Juan Enrique Rizo, Pedro Bárzaga y uno de los grandes del ciclismo santiaguero en aquella época Ricardo Saro”.

Periodista… Tu incursión en el ciclismo te propició momentos de satisfacción, aprendiste muchos secretos en lo técnico y lo táctico... ¿por qué no te dedicaste a preparar futuros ciclistas?

David... “No, por nada en particular, vine a vivir a Contramaestre en el año 1975, porque me enamoré de una joven de este pueblo, me retiré y me incorporé a trabajar. Quiero y seguiré queriendo el ciclismo, aunque los ruteros no tienen las mismas posibilidades de aparecer con frecuencia en los medios, que el pistero, pero todavía se me salen las lágrimas cuando veo pasar el pelotón y me viene a la mente mi amigo “Pipián”.

A punto de llegar la caravana, me queda pendiente el diálogo con otros hombres que también escribieron su historia en estas lides. En el transcurso de los días conocerán los testimonios.

lunes, 25 de enero de 2010

Sobre ruedas por toda Cuba



Por: Álvaro Álvarez Díaz

Considerado por muchos, como uno de los grandes espectáculos deportivos del país, la Vuelta Ciclística a Cuba tendrá su trigésima quinta edición, entre el 9 y el 21 del mes de febrero, con salida, como es habitual desde hace años, en la villa primada de Baracoa, en el extremo más oriental de la isla y meta ubicada frente al Capitolio Nacional, en La Habana.

Una vez más, la afición deportiva de Contramaestre tendrá el privilegio de disfrutar el paso de la caravana multicolor y la disputa de una de las metas volantes incluidas en la tercera etapa: Santiago de Cuba-Bayamo, además el incentivo que representa la presencia del estelar ciclista santiaguero Arnold Alcolea, flamante vencedor en el certamen anterior y convertido en el principal rutero cubano del momento.

Hasta la fecha se conoce, que unos doce países (sería un récord), han mostrado interés en intervenir en la vuelta insertada en el calendario de la Unión Ciclista Internacional (UCI), que consta de 1 780 kilómetros, divididos en trece etapas.

Aunque el recorrido es principalmente en superficie plana, la primera etapa consta de dos premios de montaña, Palma Clara, categoría C y Altos de Cotilla (B), ubicados en el lomerío de La Farola, después en la tercera etapa: Puerto Moya (C) a la salida de Santiago de Cuba y finalmente, el que muchos consideran decisivo para quien llega con ventaja al segmento: Topes de Collantes (B) en la Sierra del Escambray.

Del archivo
Reynaldo Paseiro, medallista en Juegos Centroamericanos y del Caribe en los años 40 y 50 del siglo XX, fue el iniciador de estos giros, que comenzó en el santiaguero Parque Céspedes, en 1964.

Tres años después se permitió la participación internacional con la presencia de ciclistas de Polonia, México y Ecuador, sin embargo en solo siete oportunidades han ganado representantes foráneos, el polaco Henrry Kowalsky (1967), los rusos Sergei Sujoruchenkov (1978) y Alexander Sinoviev (1985), el alemán Olaf Jentzch (1983), el italiano Filippo Pozzato (2002), el norteamericano Todd Herriot (2003) y el canadiense Svein Tuff (2007).

Entre los grandes animadores de estos certámenes sobresalen tres ciclistas cubanos: el matancero Sergio “Pipián” Martínez quien se impuso en cuatro ocasiones, los pinareños Pedro Pablo Pérez en cinco, y Eduardo Alonso que entró primero a la meta final seis veces.

“Pipián”, fue el mejor en; 1964, 1966, 1968 y 1969, en tanto Pedro Pablo resultó invencible en; (2000), (2001), (2004), (2006) y (2008), Alonso dominó en la década de los ochenta, con éxitos en 1984 y de 1986 a 1990 de manera ininterrumpida, antes que la lid se cancelara un año después por razones económicas.



Panorama que se avizora


Ahora corresponde al actual campeón del giro, el santiaguero Alcolea, mantener su liderazgo entre los ruteros del país, el mismo que le permitió terminar el ciclo 2008-2009 en el tercer lugar del ranking de América Tur, aunque es justo señalar el determinante apoyo que debe recibir de sus compañeros dentro de la selección nacional, para poder escalar lo más alto del podio.

Por cierto, hace sólo unas horas terminó el Tour de San Luis, Argentina y el indómito fue el cubano mejor ubicado, en tanto la selección de la Mayor de las Antillas, terminó entre las primeras por colectivos.

Para la trigésima quinta versión de las vueltas a Cuba en bicicleta, es casi seguro que confirmen su asistencia dos de los grandes animadores de la lid anterior, el colombiano Gregorio Ladino, un excelente escalador y el venezolano Manuel “El Gato” Medina, tercero en la general individual y líder en la montaña, en 2009.

Si no ocurre un imponderable, algún cambio de última hora, los cubanos vamos a seguir, como es tradición, etapa a etapa el trayecto del pelotón por toda la nación, los que residimos en esta parte del oriente criollo, saldremos a las
principales calles y avenidas, con la disciplina y el entusiasmo como premisas a presenciar, al menos por un instante, un acontecimiento singular.