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jueves, 22 de marzo de 2018

Vuelve la saeta de Colón

Por: Álvaro Álvarez Díaz
Fotos: José Raúl Rodriguez Robleda

Hace un poco de frío en el litoral matancero, pero dentro de la casa de Lisandra Guerra hay un calor único. La ciclista parece no haber vivido un período de maternidad hace menos de un año. Nos convida a sentarnos mientras lava pañales y le prepara el almuerzo a Thiago, quien desde el corral nos regala una sonrisa, idéntica a la de su madre cuando ganaba medallas centroamericanas, panamericanas y mundiales sobre una bicicleta.

Desde el 14 de abril del 2017 disfruta de “mi mejor regalo”, aunque ya no queda siquiera una huella en su peso corporal del embarazo, pues de los 82 kilogramos que llegó a pesar anda por 68 en estos primeros días de marzo. Con la naturalidad de siempre suelta la noticia exclusiva, la que veníamos buscando: “Sí, estoy montando de nuevo porque quiero ir a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla”.
Le advertimos que queda muy poco tiempo para la lid regional en tierra cafetalera, pero de nuevo nos sorprende con la seguridad que siempre tiene para rematar un sprint:

“Me incorporé hace muy poco con un plan que diseñó mi entrenador Florencio Pérez. La idea es llegar en óptima forma y competir en la velocidad individual y por equipos, pero solo iré si me siento bien, pues soy la campeona vigente, con cuatro oros en Veracruz 2014 y dos récords, y mi prestigio tengo que cuidarlo”.

La decisión es sabia y cuando pretende darnos otra primicia se suma a la conversación y a la ayuda con Thiago su esposo Luis Mario, otrora velero del equipo nacional. “Por supuesto, quiero ir también a los Juegos Panamericanos del 2019, pero paso a paso. La clasificación olímpica para Tokio 2020 es más difícil y hoy no pienso en eso, sobre todo porque en mi especialidad se están haciendo tiempos increíbles como se acaba de ver en el Mundial de Apeldoorn, concluido la semana pasada”.

La claridad de Lisandra en cuanto a su futuro deportivo es total. Quiere retornar con la misma ambición que le permitió subir a cinco podios mundiales (1-1-3), a más de una veintena continentales y a ser la reina de la velocidad en nuestra área —con fuerte oposición de colombianas, mexicanas y venezolanas—, aunque no se aferrará a su caballo de acero si las fuerzas y los resultados no se aproximan a la altura de una historia que la ubica entre las imprescindibles de este deporte en Cuba y América.

Un recuento necesario
Thiago da los primeros pasos y sus padres se divierten con cada una de sus travesuras. “Lo planificamos después de mi actuación en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Ser madre me ha permitido ser más sensible, amorosa y precavida; y quizás por todos los sacrificios que pasa un deportista no quisiera que él siguiera nuestros pasos, pero lo apoyaré en lo que decida ser”, comentó la yumurina, velocista desde los 10 años.

“Guardo muchos recuerdos en mi carrera: el primer oro mundial en la categoría juvenil (2005) y de mayores (2008), la participación en tres Juegos Olímpicos, ser campeona centroamericana y del Caribe en el 2006 y el 2014, pero los Juegos Panamericanos del 2011 son especiales por la caída que sufrí en el keirin y por el título en la velocidad, a pesar de la fatiga y la falta de oxígeno que tuve minutos antes del evento”, rememoró la multipremiada Lisandra.

Trato de volver a los inicios y al futuro, a esa niña y adolescente que se hizo licenciada en Cultura Física y tras el retiro añora trabajar con pequeños en la base, de la que nunca se ha apartado con consejos, visitas y hasta donaciones de materiales deportivos. “Siempre me propuse ser una buena atleta y una cubana digna.

Viví meses de soledad y alejada de la familia, pero considero que cumplí esa idea. Ahora quiero seguir aportando un ciclo más y dedicarme a Thiago y a enseñar lo aprendido”.

La grabadora y el recorte del periódico serán testigos fieles de estas palabras para su hijo. Un velocípedo aguarda en la esquina de la sala por ¿un futuro campeón? Luis Mario recuerda un detalle muy importante para su compañera. Esta semana Lisandra debe viajar a La Habana para unas pruebas físicas en el Centro de Investigación del Deporte Cubano (CIDC). No hay duda, la nueva guerra de Lisandra está en marcha.

Publicado en el Semanario Trabajadores por el periodista Joel García León.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Alcolea; coraje sobre ruedas.



Por: Álvaro Álvarez Díaz
Foto: Internet

Todavía me resulta difícil asimilar y mucho menos comprender el porqué de la decisión de no permitir la presencia del estelar pedalista santiaguero Arnold Alcolea en el campeonato mundial de ciclismo de ruta que tuvo lugar en Mendrisio, Suiza en el mes de septiembre del año pasado, cuando se ganó ese derecho después de encabezar, durante los primeros seis meses del año, el ranking de América Tour.

Y como si eso fuera poco, en este 2010, repitió el triunfo en la vuelta a Cuba (ganó también la de 2009), terminó segundo en el Panamericano de ruta con sede en Aguascalientes, México; noveno en el Tour de San Luis, Argentina y ahora se ubicó séptimo en la clasificación general individual en la tercera versión del giro al estado mexicano de Chiapas, donde además dominó en la clasificación por puntos y en la montaña.

Según el reporte de mediados de año, Alcolea aparece en el tercer lugar del ranking América Tour, con acumulado de 176 puntos, superado por el colombiano Gregorio Ladino con 239 unidades y el español Oscar Sevilla que exhibe 186 puntos. Ahora el indómito se prepara para asistir a la vuelta ciclista a Costa Rica prevista del 17 al 29 de este mes.

Repasando mi archivo encontré una entrevista que le realizó el periodista Joel García al sobresaliente ciclista santiaguero, cuando se impuso por primera vez en la vuelta a Cuba. Su sencillez y modestia constituyen virtudes para admirar pero, el valor no tiene límites y lo demostró en la espectacular escalada al macizo montañoso de Topes de Collantes en la edición 35 del clásico cubano efectuado en Febrero de este año.

Una aparatosa caída antes de enfrentar el imponente reto le impidió salir delante, sin embargo no se amilanó y como buen gladiador que no se da por vencido fácilmente comenzó a vencer kilómetros, metros, centímetros; bajo una pertinaz llovizna, agregue a estos inconvenientes un ponche pero, ahí estuvo la oportuna solidaridad de su compañero de equipo, el holguinero Raúl Granjel que rápidamente le cedió su bicicleta para que el corajudo Alcolea llegara a la cima en segundo lugar y se ubicara de líder en la clasificación general individual, puesto que no perdió más hasta coronarse por segunda vez en el giro.

En su diálogo con Joel salieron a la luz algunas anécdotas interesantes que les propongo conocer, como por ejemplo: montó bicicleta por primera vez a los cuatro años, su abuelo Pablo lo llevaba al parque Fuerte en su natal Santiago de Cuba, para practicar. Recordó las palabras que le dijo a su mamá cuando le propuso vender la bicicleta china 26 para poder comprarle una pitusa. “Prefiero seguir en short”…

Así transcurrió aquellos inicios, sufrió caídas, se peló las rodillas en las competencias callejeras en las lomas de Versalles y empezó en la Escuela de Perfeccionamiento Atlético (ESPA) Provincial, bajo la atenta mirada del entrenador Agustín Arias, el culpable del sobrenombre con que todos lo conocen por acá, el Chiqui, el cual no le gustaba al principio, pero ya admite como el más cariñoso mote.

Cuenta Alcolea que participó en competencias pioneriles, juveniles y pasó mucho trabajo, porque su mamá haciendo un gran esfuerzo le compró una bicicleta de carrera, mejor que la china, pero muy vieja. Era la que más se rompía y se ponchaba. En los entrenamientos se quedaba botado y caminaba descalzo para preservar las zapatillas. A pesar de eso siguió insistiendo porque su meta estaba bien definida.

Me detengo en un testimonio que me resulta increíble; en la vuelta a Cuba de 2002 ganó la etapa Guantánamo-Santiago de Cuba, algo que hacía años no ocurría en un ciclista local, así se percató que podía lograr otros objetivos sobre todo a la hora de escalar montañas y… En los años sucesivos la dirección del equipo le mandó a parar varias veces en la etapa que subía a Topes de Collantes y terminaba en Villa Clara, a pesar de que sacaba buena ventaja en la loma. Aceptaba y estuvo conforme en hacerlo, aunque por dentro le dolía.

En el 2007; cuando llegó a tener cuatro minutos de diferencia con el pelotón, estuvo de acuerdo, “porque cuando uno se sacrifica por otros corredores y se reconoce es muy bonito”, sentenció.

No tengo dudas que Arnold Alcolea estará en la selección de los atletas más sobresalientes del Año en la provincia de Santiago de Cuba, méritos tiene de sobra, incluso me atrevería a asegurar que si no aparece entre los mejores de Cuba será una gran injusticia.