Por: Álvaro
Álvarez Díaz
Foto: Cubasi.cu
Tomo prestada esta frase de René Navarro a
quien considero uno de los mejores narradores-comentaristas deportivos de este
país y que, dicho sea de paso, no entiendo su ausencia en las principales
competencias donde están los atletas cubanos, para introducir en el texto lo
que puede catalogarse como desempeño extraordinario de la estelar ciclista
Lisandra Guerra Rodríguez, oriunda de esta ciudad de Colón.
Tres medallas de oro, una de plata y dos
récords continentales, fue el resultado de esta talentosa jovencita (24 años),
en el Campeonato Panamericano de Ciclismo de Pista, con sede en la Ciudad de México.
Primero en los 500 metros contra-reloj
individual marcó tiempo de 33 segundos y 272 milésimas (récord); después oro en
la velocidad donde paró el cronómetro en 10 segundos con 744 milésimas (récord);
y la tercera presea áurea en el keirin, en tanto la plata se la agenció en la
velocidad por equipos junto con la inexperta Laura Arias.
Con esos tres títulos, Lisandra completa la
cifra de 19 en ese tipo de certamen, algo jamás conseguido por ciclista alguno
del continente americano. Al finalizar la lid recibió, también, la distinción
de más destacada.
Párrafo aparte para el resto de la comitiva
cubana que contó, además, con las preseas de oro de Marlies Mejías en la
persecución individual; Yudelmis Domínguez, Arlenis Sierra y la propia Mejías
en la persecución por equipos y Marlies en el ómnium. Esa actuación le permitió
a la delegación cubana ganar la competencia con acumulado de siete medallas de
oro, cuatro de plata y dos de bronce; seguida por Colombia con 4-6-3; mientras
en la tercera posición se ubicó Venezuela con 3-2-6.
Sin dudas, resultó una competencia muy
exigente, donde los ganadores de cada modalidad aseguraron el boleto directo al
Campeonato del Mundo que tendrá lugar en Minsk, Bielorrusia, del 20 al 24 de
este mes.

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