miércoles, 30 de diciembre de 2009

¿Hay luz en el horizonte?

Por: Álvaro Álvarez Díaz

De ninguna manera puedo estar de acuerdo con algunos colegas y directivos del deporte en Cuba, que se empeñan en calificar al año que agoniza, como muy productivo en cuanto a resultados de los atletas criollos en las competencias internacionales en las que participaron.

Es cierto, tampoco resultó catastrófico pero, muy distante de aquellos en que realmente exhibíamos un dominio casi absoluto en algunas disciplinas, como por ejemplo el boxeo donde prácticamente éramos invencibles, además yudocas y luchadores han cedido terreno, en citas regionales, continentales y del orbe.

Comprendo lo difícil que resulta estabilizar un buen desempeño, cuando de golpe y porrazo se pierden titulares olímpicos, mundiales, panamericanos y centroamericanos por diversas razones y las circunstancias obligan a enviar equipos inexpertos a importantes y exigentes certámenes. No obstante coincido con los criterios de algunos especialistas, la situación no es igual en todos los casos.

Hace unos días asistió a un tope en Astana, Kazajstán, una selección de púgiles capitalinos, cinco de ellos estuvieron en el Campeonato Mundial celebrado en Milán, Italia, y ¿cuál fue la sorpresa?, nueve derrotas en once presentaciones. Por supuesto que para los aficionados, es muy difícil asimilar esa noticia.

El judo nos dejó con los deseos de disfrutar, al menos de un título mundial, sin embargo en Rótterdam 09 alcanzaron dos preseas de plata, se cumplieron seis años (desde Hamilton93) que una representación cubana no llegaba a lo más alto del podio.

Pudiéramos seguir enumerando detalles que llaman a la reflexión, como son los casos de los deportes colectivos, donde sólo el equipo masculino de voleibol es capaz de enfrentarse con carácter a su contrarios. Ni hablar del baloncesto, el balonmano, el polo acuático, el fútbol, el softbol, y el hockey sobre césped.

Un caso aparte es el béisbol, que no cumplió con su exigente afición pero, justo es reconocer que un segundo lugar en un evento mundial no es nada despreciable, lo que sí es preocupante que no se logró el título en ninguna categoría.

¿Qué se avizora?

Entramos en el segundo año del ciclo olímpico y como es lógico aumentan las exigencias, es preciso escalar posiciones en el concierto internacional, la mayoría de los deportes tienen entre sus requisitos para asistir a la cita bajo los cinco aros, la clasificación por zonas geográficas y en algunos de ellos la situación no es muy favorable para los nuestros.

En 2010, tendrán lugar en Mayagüez, Puerto Rico, los Juegos Centroamericanos y del Caribe, el Mundial de Atletismo bajo techo en Qatar, la Copa Intercontinental de béisbol, así como otros compromisos internacionales de envergadura.

A domicilio se anuncian algunas lides que pudieran resultar interesantes para el imprescindible fogueo de las jóvenes figuras, aspirantes a integrar los elencos de élite en el país. La vuelta ciclísta a Cuba, los torneos “Granma” y “Cerro Pelado” de lucha grecorromana y libre, el memorial Barrientos de Atletismo, el “Córdoba Cardín” de boxeo, son algunos de los que mayor aporte pudieran hacer a la preparación de los cubanos.

Ahora bien, sin ánimo de cuestionar estrategias, porque me imagino que los representantes antillanos a la cita de Londres 2012 están en las actuales preselecciones nacionales, algunos con experiencia en este tipo de competencias, es preciso atender la base, las áreas, las instalaciones en los municipios que constituyen el sostén del deporte de alto rendimiento.

Hoy el panorama en Contramaestre es crítico, los entrenadores de taekwondo que exhiben meritorios resultados en los juegos provinciales, con más de diez atletas aportados a la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE) no tienen área para entrenar, los judocas que han sido también de la vanguardia, no tienen chaquetas para cumplir con los requerimientos técnicos de la disciplina, los polistas contemplan la piscina vacía porque no hay cloro para el tratamiento al agua.

El campo de tiro, una construcción que costó miles y miles de pesos al Estado, sufre un deterioro alarmante, los niños no entrenan porque no existen las condiciones mínimas de seguridad, no hay municiones, y se corre el riesgo que uno de los deportes con mayor cantidad de medallas en eventos provinciales y nacionales, pase al olvido ¡¡Que lástima!!!.

En más de una oportunidad he leído artículos en la prensa nacional, invitando a la aplicación de variantes ante la escasez de materiales, sin embargo urge resolver las que dependen de la gestión, y mucho más que eso: la atención. Es necesario consolidar los cimientos para poder garantizar la estructura, de lo contrario es imposible poder percibir luz en el horizonte.

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